Whiplash

Whiplash es una película que no invierte metraje en subtramas que traten de justificar o descalificar, moralmente, el comportamiento de sus dos protagonistas, y se agradece.

El director, Damien Chazelle, no se abre muchos frentes, todos sus secundarios  gravitan alrededor de una trama que tiene como centro a dos hombres con motivaciones que se necesitan mutuamente para ser tomadas.

Dirigida y montada de forma trepidante, nos atrapa, agobiándonos en un asunto filosófico que se debate al ritmo del Jazz más descarnado y virtuoso.

El alumno talentoso, dispuesto a desafiar la cordura por llegar igual o más alto que sus ídolos y el profesor sicorrígido y carente de escrúpulos, capaz de todo por descubrir a uno de los suyos.

Los elementos teatrales que podemos adivinar, se acoplan al lenguaje cinematográfico aportando matices interesantes a la narrativa y estética del filme.

J.K. Simmons, como el profesor, brinda una actuación contundente, que muchos elogiarán ( y con razón ) pero sin embargo, y siendo justos, Miles Teller, como el alumno, luce tan orgánico en su papel que nos hace ver en el personaje de J.K. Simmons las licencias artísticas que Chazelle se toma, siendo la figura del Profesor lo más fascinante y a la vez lo más cuestionable de Whiplash.

Calificación: 4/5
Por: José Maracallo