Una Breve Historia de Amor

Alan Nadal 2015

Los hacedores de ideas, esos manipuladores al servicio del mercado, que destinan su ingenio a crear un mundo ilusorio en beneficio del consumo, más temprano que tarde, el Arte que llevan dentro se les amotina exigiendo Libertad; es ahí cuando el Creativo, de vocación, entra en contradicción con lo que construye y la cantidad de antidepresivos, de todo tipo, que se sirven.

Señores, lo poco que se muestra de esta dicotomía en la película, es molestosamente superficial. El director recrea presentaciones de propuestas publicitarias con escaso o nulo valor creativo, sirviendo esto, solamente para dudar, seriamente, de la brillantez, en teoría, que él mismo le atribuye a Martín, su protagonista.

La relación amorosa es afectada por una indigencia en la calidad de sus diálogos, ricos en ingenuidades. No hay química entre los protagonistas, el romance pasa de incógnito, la misma suerte corre el anunciado “Humor Inteligente”

Su enmarañada ambientación, supuestamente sin tiempo, deriva en experimento fallido. Mezclar utensilios y elementos de los 90s con los del presente no son justificados en el fluir de la historia, lo que nos queda pensar que son puro artilugios.

La película se rueda en estudio, hay un control absoluto del audio, pero un pésimo manejo de su mezcla e edición, el sonido ambiente es ignorado en muchas escenas provocando un silencio fuera de contexto. Cuando los diálogos pausan y no hay música de fondo, el silencio arropa la sala de cine como solo logró hacerlo Cuarón con Gravity.

Su fotografía es agradable, basada en una colorización placentera e iluminación seductoramente difuminada, pero eso sí, las  sombras brillan por su ausencia; el talentoso Francis Adames, director de fotografía, no toma riesgos, sus composiciones son más televisivas que cinematográficas donde las luces, como en la vida real, producen sombras.

Ninguna de las actuaciones sobrepasa el nivel de lo aceptable, teniendo momentos muy bajos, pero  esta problemática es común en el cine dominicano, y el problema no son los actores, talento hay, el obstáculo son las historias mal contadas, mal dirigidas y la gran cantidad de productores que continúan subestimando la inteligencia del público dominicano.

Una Breve Historia de Amor, segundo largometraje de Alan Nadal que al igual que el primero, Noche de Circo, se queda en la intención. El resultado es una historia insustancial, insípida, incapaz  de lograr momentos emotivos. La fórmula funciona, pero para quien la sabe recetar. Todavía busco el motivo, la razón de llevar este proyecto al cine; recuerden, la Televisión está ahí también eh!

Calificación: 1/5

Por: José Maracallo