Snowpiercer

Con ‘Snowpiercer’, Corea hace formalmente su apuesta al blockbuster. No se decide por Chan Wook Park, quien se quedó corto en su deficiente debut Hollywoodense ( Stoker, 2012). Se decanta por otro de sus directores reconocidos, Boon Joon Ho ( Memories of Murder, The Host), quien  basa su guión en el cómic Le Transperceneige, de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette.

En su esencia, este filme no presenta nada nuevo: La lucha de clases, las consecuencias casi inmediatas que vamos pagando por el calentamiento global; el líder, el héroe que se impone ante un sistema totalitario, el desengaño, y unas cuantísimas heridas que nos va dejando descubiertas la trama, nos son más que familiares. Ahora, como lo aborda Boon, emociona.

Rodar este gran ‘producto’ en un tren a toda marcha, con una rebelión de los desarrapados contra sus opresores, con secuencias de acción perfectas, y el habitual toque de humor grotesco que caracteriza al cine coreano contemporáneo ( esta responsabilidad recae en ese gran ladrón de tomas que es Song-Kan-Ho, quien no se rebaja a usar el inglés, a pesar de la preponderancia sajona del reparto). Mención aparte para el caricaturesco y servil personaje de  Tilda Swinton, esta mujer nunca termina de sorprender. Sus cambios de roles y registros dramáticos. Chris Evans-si, el mismo capitán América- se mantiene  intenso en casi todo violento periplo, y sorprende con su convincente resquebrajamiento espiritual al final. Es un actor talentoso. El gran John Hurt, impecable líder destajado en transición.

Sí hay algo reprochable, y son los excesos explicativos de las sub-tramas que redondean la historia. Más que herramienta, ralentizan su desarrollo.

Altamente recomendable para aquellos que gustan de una película evasiva, pero con la sustancia suficiente como para debatirla. Boon Joon Ho, supo negociar su entrada a las grandes ligas de la industria.

Calificación: 4/ 5

Por: Edwin Cruz