Refugiado

Ecos insondables de terror. Así se palpita la tensa puesta en escena de Diego Lerman,  ( Buenos Aires, 1976) para quien la ciudad es una insegura y quejumbrosa locación. La violencia doméstica- que en latinoamérica sigue siendo una gigante problemática- extiende sus dominios. Madre e hijo en cautiverio constante, presas de la ilicitud taurina de la ley masculina. No se ve al agresor. Se respira.
José Villalobos es el encargado de darle sonoridad melancólica al filme. Elemento  primordial que  le respalda.
Julieta Díaz es la madre abusada. Que contiene emociones. Que estalla. Que acciona siempre desde el miedo. Sebastián Molinaro es el hijo. El campeador pequeño. Prematuro. Grandes actuaciones.
Ingenioso enfoque de una realidad tristemente legendaria.

Calificación: 4.5/ 5

Por: Edwin Cruz