La muerte de Jaime Roldós

Si algo he aprendido de esta obra documental, es lo peligrosa que continúa siendo la utopía más invocada, pero nunca vivida a plenitud por ningún, ningún país: Democracia.
Jaime Roldós estuvo expresamente oculto, a ojos cerrados de la generación que me tocó presenciar en los ochentas y noventas. Adormilados por la fantasía MTV, el fragor del grunge-atisbo de rebeldía que sucumbió ante el blockbuster en cuestión de horas- y la penosa herencia del arte minimal y dadaista convertida en tragaperras que simbolizó el género Reality Show, el shock de nuestros rituales importados nos tenían demasiado ocupados. No había tiempo de concatenar hechos. Pensar, pensar nos fue vedado cuidadosamente.
La búsqueda de respuestas de los directores Manolo Sarmiento y Lisandra Rivera está blindada por el acero de sus convicciones democráticas. No hay objetividad alguna en su odisea. Pero el rigor periodístico, investigativo del que está construido su película es abrumador y convincente por demás. El Voice Over se hace imprescindible: narración que marca el tempo cinematográficamente complejo. Prosa envolvente que invita a la duda.
Conocer el legado breve y eterno de Jaime Roldós, la conspiración constante que se urdió inmediatamente asume el poder, es obligatorio para entender una época determinante en el afianzamiento de la desazón económica, social y política que gobierna a muchos de nuestros desgobiernos hoy día. Declaración bélica al auto-confort… Peligrosa película entonces.

Calificación: 5/5

Por: Edwin Cruz