La Gunguna

La Gunguna ó La Odisea En Colmadón

…Hago mutis mental por varios segundos. La sensación desconcertante es en verdad agradable, pues vi cine dominicano con pretensiones comerciales y de autor en plena sinergia. Ernesto Alemany ha dirigido magistralmente un concierto visual de dominicanidad sin postales turísticas ni denuncias sociales vacuas.

Los méritos son muchos: Miguel Yarull logra tejer en su guión el aire inasible, anacrónico, y bullanguero de nuestra psique isleña.  Sus personajes perfectamente definidos  se empujan unos con otros sobrados en carisma. Cuando no delinquen, la apatía y el abandono de un estado aunado a élites feudales  empujan al que se dobla, al pueblo, al borde del colapso. Ese es Montás. El hombre de la trama. Que interpreta con gran economía de emociones, como silente samurai , Gerardo “Cuervo” Mercedes. Quien lleva el peso moral.Junto a él, todo el cuerpo actoral trasciende. Pero  sigo el énfasis en mis favoritos: la imponente, invencible sacerdotisa de armas Patricia Ascuasiati; Jalsen Santana, etílico rockero exiliado en una república dembowsera. Tan contradictorio como nuestra movilidad social y el constante crecimiento de nuestra economía.

El collage trepidante en la puesta en escena, emula al mejor absurdo  humor lacónico de los Coen. El montaje excitante nos recuerda  al fresco Guy Ritchie de sus comienzos. Aleluya a la fotografía y colorización, predominante en tonos cálidos -filtro amarillo- y adecuadas sombras en la noche.

La Gunguna ha fijado el estándar de la industria cinematográfica dominicana. Arte y Negocio. No soy de equilibrios. Pero si la formula se da, caigo rendido.

Calificación: 4/ 5

Por: Edwin Cruz