Interstellar

Christopher Nolan, 2014

Interstellar nos muestra a un Nolan cada vez más nervioso, impaciente e inseguro. El miedo a la incomprensión de su discurso lo empuja a la reiteración, no solo verbal, sino también visual y sónica.

El amor, un sentimiento tan caprichoso y para nada absoluto, toma el control de los destinos de la película siendo abordado de una forma maniqueista dándole una rentabilidad sospechosa.

No hay ningún tipo de riesgo en su estructura narrativa, su fotografía y edición son limitantemente académicas, lo experimental no tiene cabida. No hay tiempo para la contemplación, mucho menos para la reflexión.

El melodrama golpea, lo cursi se filtra y la continuidad descuida algunos detalles del paso del tiempo en un guion plagado de clichés, pero eso sí, repleto de fórmulas matemáticas que tratan de justificar lo fantástico, el espectáculo Hollywoodense.

Las actuaciones y los efectos especiales apenas son notables, nada que valga la pena ampliar. De todas las teorías, fórmulas y números de Interstellar lo único que me queda claro es que, Christopher Nolan se consagra como un hombre de la industria, que últimamente habla más de lo que entretiene.

Calificación: 2/5

Por: José Maracallo.