Ida

El blanco y negro es el antídoto cinematográfico para retratar las grises emociones. El director polaco afincado en Inglaterra, Pawel Pawlikowski imparte una cátedra de composición escénica. A lo largo de 82 minutos no hay una sola toma carente de sentido. Los diálogos breves y contundentes complementan el discurso visual, que busca mostrar esos muros que han lastrado a la sociedad polaca desde mediados del siglo 20: el holocausto nazi,-aquí se cierne natural y sin panfleto- el muro religioso que edifica la iglesia católica, ( ubicado muy a la derecha de los monstruosos hechos) y finalmente,  la culpa de los ciudadanos polacos que por convicción los menos, y mero acto superviviente de la mayoría, colaboró con el régimen nazi, y como zombie se transó obligatoriamente más de 30 años con el soviético.

Hay búsqueda de valores, de raíces. Hay culpas que carcomen almas.  Hay interpretaciones poderosas y reflexivas.Hay redención dolorosa. Pero se agradece que se busque sin parafernalia. Sin prisa, pero sin pausa. Como la vida y sus laberintos. Cine de escalpelo.

Calificación: 4.5/5

Por: Edwin Cruz