I Killed My Mother

Regreso de un exilio auto impuesto de interpretaciones cinéfilas, esperando ser afectado tantísimo por una película. Cuando dos ó tres obras te inspiran de corrido, la vida me sonríe. El buen cine me hace más afable, más humano. Pero es frustrante cada vez más, encontrar menos esos reductos, esos lugares comunes donde se crean filmes eternos.  Y entonces llega Xavier Dolan.

Este joven y providencial realizador canadiense sólo exhibe frescura, vanguardia. Escribe, dirige, edita e interpreta una confesión, exhibe con saturación y colorido cubismo una autobiografía fracturada. La relación imposible entre dos polos iguales. La carga que significa para un ser sensible ser criado por la madre soltera, que es el padre también. A la que hay que matar en ausencia de esa figura freudiana  fálica. Esa es la trama. Sin giros maniqueístas.

Vea y no pregunte.  Cosmovisión industrial que rige nuestra forma de ver cine. Xavier Dolan invierte los papeles. Hace cine totalitario y comprometido. Para no olvidar.

Calificación: 5/5

Por: Edwin Cruz