American Sniper

La mirada telescópica del octogenario director estadounidense sobre las infundadas campañas bélicas en Irak es tan transada que decepciona. A pesar de su militancia en el partido elefantiásico, este hombre siempre se caracterizó por tener una opinión social independiente y acertada. Pero esta vez pudo más el encargo. El Clint Redneck se impone al Eastwood del sentido común.  Reconociendo la correcta puesta en escena, deviene en exceso el hecho de que este filme de acción, a la usanza ochentera de Chuck Norris, sea nominado a mejor pelicula, confirmando por enésima  vez la condición politicastra y cabildera de los premios Oscars. Es el óleo más fiel del funcionamiento “democrático” e “independiente” del poder en la tierra de la abundancia.
Bradley Cooper sobresale en la interpretación de Chris Kyle, serpentea y persevera ante las gratuitas loas y fiambres de sufrimientos que nos muestra un prescindible guión firmado por tres oficiantes que mantienen a flote todo el camino un espíritu spielbergriano.

Oportunas omisiones en su autobiografía  hubiesen cambiado nuestra perspectiva del Chris Kyle que vemos, dando como resultado una obra oscura y con fundamento. Por ejemplo, su orgullo. Este hombre nunca se arrepintió de asesinar cientos de iraquíes. Siendo antípodas del “perturbado” Kyle que se nos vende hasta el hartazgo palomitero.

Manipuladoras escenas de acción que muestran empequeñecidas las bajas iraquíes en distantes planos y efectivísimos primeros las “criminales” muertes de nuestros “héroes”, que como siempre cuentan la fábula desde su perspectiva.
El pecado más grande de Clint Eastwood es que convenientemente  no toma partido, legitimando por tanto todo el trabajo de reclutamiento que nos plantea “American Sniper”. Y ese sería un epitafio cinematográfico lamentable. Abogo por un resarcimiento. Quienes lo admiramos, lo merecemos.

Calificación: 2.5/ 5

Por: Edwin Cruz